sábado, 11 de abril de 2015

Nochevieja diferente

Esta Nochevieja fue nuestro aniversario de novios (hicimos tres añitos ya jeje). Esa Nochevieja de 2012 decidimos quedar en su casa y por primera vez no compartir la ruidosa fiesta de Nochevieja con el resto de los mortales: demasiada gente, peleas, ruidos, borrachos, caro... o será que simplemente estábamos madurando :)

Desde aquella maravillosa Nochevieja en la que me pidió de salir (qué pena, no fue a través de una notita que me entregara algún amigo suyo, ya no quedan románticos) no hemos vuelto a salir en Nochevieja, sino que hemos cenado con nuestra respectiva familia y luego nos hemos visto. No nos solemos regalar nada, solo nos redactamos mutuamente una carta.

Este año era el primero que a mí me tocaba librar y Sergio también pudo apañar unos días, así que lo que realmente me apetecía era pasarlo con él en algún lugar medianamente alejado del mundanal ruido. Y la verdad es que nos salió muy bien.

Reservamos un par de noches en el camping el Canto de la Gallina (Valdemaqueda. Madrid) el cual cumplía nuestros requisitos: no estar muy lejos de Madrid, pero sí lo suficiente. Y sí, además tener jacuzzi. Ji ji ji... No somos dados a grandes lujos cuando nos alojamos por ahí, pero en este caso al ser nuestro tercer aniversario y el primero que realmente podíamos pasarlo el uno junto al otro nos dimos el caprichito.

El camping está muy bien equipado y nosotros estuvimos en un bungalow bastante majo y acogedor. Nos sentíamos como en casa. La única pega que podríamos poner es que no aceptan animales y que tenían gallinas (nosotros no defendemos ningún tipo de explotación animal aunque sea a pequeña escala).


Tuvimos un menú Especial Navidad que compramos en el restuarante vegano B13, con canapés, una crema buenísima de primero y de segundo seitán con patatas muy ricas. Sinceramente, el seitán que hacen aquí a nosotros no nos convence, ni por el sabor ni por la textura, demasiado esponjoso. Pero por lo demás estuvo todo de alucine.

La cena de Nochevieja en zapatillas de andar por casa... Qué a gusto. ¡Eso sí es un lujazo! 

¿Qué como vimos las campanadas? Bueno, pues realmente cuando vamos de escapada no encendemos nunca la televisión, pero esta vez sí. Cuál fue nuestra sorpresa que la televisión no iba, como si la antena no estuviera enchufada... Quitábamos y volvíamos a poner todos los cables, apretábamos todos los botones del mando, mientras la cuenta atrás para las campanadas... Jeje, ¡para una vez que la encendemos!

Al final no hubo manera, Sergio rápidamente bajó a su móvil un programa para ver la televisión en directo (por WiFi, ya que no había cobertura, otra ventaja más del lugar) y allí vimos las campanadas, sentados en la cama, con el teléfono apoyado contra la pared y con unos segundos de desfase jeje. No teníamos uvas. En vez de doce uvas, nos dimos doce besos. :)

Al día siguiente preguntamos en recepción y nos dijeron que la televisión era todavía analógica y nosotros lo que debíamos estar mirando era en digital, y al resintonizarla igual ya lo estropeamos del todo jeje. ¡Quién nos iba a decir a nosotros que todavía quedaban análogicos!

Después, como todos los años, nos leemos unas cartas que hemos escrito contestando a preguntas como cuál es el mejor recuerdo juntos, qué cosas te gustan más de la otra persona, qué cosas crees que deberías mejorar de ti mismo, y un sinfín de cosas bonitas para reírse y recordar, y de paso, mejorar en nuestra comunicación y relación.

Después, hale, a la cama. 

El día 01/01/2015 nos amaneció un día estupendo, por lo que aprovechamos joviales, felices y enamorados para dar un paseo por los alrededores. El paseo empezaba en el mismo camping, lo cual está muy bien. No mover el coche para nada ;)


Así de bien empezaba el senderito.

Pino piñoneiro (dígase con marcado acento gallego)

El Rio Cofio (afluente del Alberche) a su paso por Valdemaqueda.

El Puente Mocha sobre el Río Cofio.

Hacía un sol de justicia y unas vistas que también.

¡Gracias por todo, Sol!

Después del paseíto, ya sabéis, había que relajarse... El primer día no nos funcionaba pero al día siguiente nos lo arreglaron. Nuestra primera experiencia fue muy buena, aunque el consumo de agua es exagerado para poner esto en funcionamiento. Como compensación no me estoy duchando mucho en lo que va de año.

Hay muchos planes alternativos para pasar una Nochevieja diferente, pero pasarlo a solas con la persona que más quieres... es muy especial :)


Resumen fotográfico

Ya ha vuelto la primavera, los días largos, las flores, las ganas de aprovechar los días... ¡Qué maravilla!

Haré un pequeño resumen fotográfico de las que cosas que se han sucedido desde la última vez que escribí:


Una preciosa y sabrosa berenjenotis.


¿Barbacoa vegana? ¡Sí, es posible! Mi compi Jessica nos invitó a su casa a una barbacoa, y preparó estos suculentos pinchitos, berenjena a la barbacoa también con aliño, e incluso helado vegano... Jeje, todo muy bueno y un detallazo.

Mi hermana me regaló por mi cumple estas bonitas botas de la tienda vegana Justo Akí.


Ver en directo a Javier Krahe y a Pablo Iglesias cantando juntos Cuervo Ingenuo

You got a problem, brother?

Al calor de la chimenea, pero qué a gustito se está.

Muchas tardes noches con él como protagonista.

Sushis veganos hechos por Sergio para la quedada en mi casa con mis compis del trabajo.

Todo lo  necesario para hacer choriveganos.


Fijaos qué buenísimos bocatas.

Reuniones familiares.

El rabanito que dejamos crecer demasiado.

Dejamos el rabanito encima de esta maceta y... sus raíces hicieron el resto.

Kira gastando un poquito de su incombustible energía.

A tope con el frutero.

Me atreví a hacer lasaña con bechamel (tutto vegano). Resultado: ¡inesperadamente muy rico!

Gatita de Sergio: Malignamente mona (él dice que no entiende cómo alguien le puede ver cara de mala).

Tarta de zanahoria de Veggie Room para el 31 cumpleaños de Sergio. ¡Muy rica!

No tengo unos perritos guapos, no...

El perrito con cuerpo de gato jeje.

El melocotonero saliendo de su invernal adormilamiento.

La flor del melocotonero.

Libro de recetas de Odile Fernández, con gran información acerca de los alimentos más beneficiosos para nuestra salud.

Comiendo en Vega (restaurante vegano en Madrid).

Pared del restaurante Vega.
Las vistas desde mi casa de Coslada al atardecer.



Y hasta aquí :P

viernes, 6 de febrero de 2015

Vacaciones sin perros


Después de nuestras vacaciones por Soria planeamos unas vacaciones de unos diez días por tierras aragonesas, catalanas y castellanas. En estas vacaciones no fui con mis perritos y aunque me lo pasé muy muy bien, los eché mucho de menos.

Nuestra ruta constaba de un recorrido por las siguientes paradas: Zaragoza, Tarragona, Barcelona, Jaca y Burgos. En la mayoría de los sitios solo nos quedábamos una noche, y no íbamos a lo turístico sino a dar una vuelta por allí, dejarnos sorprender y a hacer turismo vegano jeje. Sí estamos pensando para nuestras próximas vacaciones estar en un sitio tranquilamente muchos días, en vez de en muchos sitios pocos días. Y así nos podremos llevar a los perritos jeje. 
Nuestro itinerario fue bastante marcado por la cantidad de restaurantes veganos que tenían las distintas ciudades.
Nuestra primera parada, Zaragoza, nos gustó mucho puesto que han abierto dos restaurantes veganos nuevos: Viva ZaTapa (económico, rico y con tienda vegana) y El Plato Reberde (también económico, platos novedosos y muy ricos). También estuvimos tomando algo en A flama (una taberna vegetariana de muy buen ambiente). Además en Viva Zatapa nos comentaron que estaban recaudando fondos para un nuevo santuario de Zaragoza, Vegan Hope. Nos gusta mucho Zaragoza entre otras cosas por el gran movimiento animalista que se desprende por sus calles.
A Tarragona llegamos de noche y dimos una vuelta por el centro histórico (donde además se encontraban en fiestas) y ya descansados por la mañana nos acercamos a la playa. Hacía, qué se yo, como seis años que no mojaba mi cuerpo en aguas saladas. Nos gustó mucho esa playa, arena finita, olas divertidas, tranquilidad… 
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Un paseíto por las rocas dejándonos sorprender…
En Barcelona, vamos a admitirlo, íbamos a ponernos gordis, solo estuvimos una noche y probamos tres restaurantes veganos. Estuvimos en Veggie Garden(económico, sabroso y con platos indios), Juicy Jones (probamos aquí crema catalana) y Gopal (un sitio en plan comida rápida delicioso). Aparte de los restaurantes veganos en Barcelona hay muchísima opción, así encontramos de casualidad un sitio estupendo para desayunar con menú vegano que nos encantó:Santoni. También estuvimos tomando algo en Cat Bar y en Vegetalia. 
Entramos en un museo de creatividad en las Ramblas donde se proyectaba un cortometraje de Isaki Lacuesta: El Rito, un documental de cómo se sacrifican a los animales en Salt con el rito musulmán.
Después de ponernos las botas llegamos a Tossa de Mar, un pueblo muy bonito, con unas calas increíbles. 
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Era un poco doloroso andar descalzo por allí, jeje. Ahí cogí piedrecitas muy chulas.
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Por el castillo del fondo se puede pasear gratuitamente por todas sus murallas con las increíbles vistas. 
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¡Vaya playa! 
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El paseo hasta Cala Bona era muy bonito, tanto por sus vistas como por el bosque que cruzabas para llegar. De lo mejorcito de todo el viaje, bueno… con deciros que hay quién ha encontrado el sentido de la vida precisamente allí… jeje.
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Bosque y mar. Preciosa conjugación.
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Azul, y es que este mar es azul.
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Un atardecer improvisado camino del pirineo.
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Valle de Arán. Daba igual por donde te perdieras…
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Cardo de algodón.
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Allí donde nace el agua y donde siempre encuentra su camino…
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Atardece en cualquier lago.
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Donde mis ojos no quieren apartar la vista hasta que dejamos el sol atrás.
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Un paseo por las montañas descubriendo lagos glaciares y abriendo los pulmones.
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Creímos que habíamos encontrado la famosa flor Edelweiss en pequeñito, pero descubriríamos más tarde que se trataba de, una hermosa también, hierba del Parnaso.
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También estimulamos el paladar con esta riquísima ración de boletus.
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Nos acercamos a Burgos para comer en un restaurante vegano cerca de la catedral (Gaia) que tristemente encontramos cerrado.
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Al día siguiente estuvimos en el yacimiento de Atapuerca, donde aprendimos y nos divertimos muchísimo gracias a David, que tiene este blog. 
Fue una gran manera de cerrar nuestro viaje, aprendiendo sobre nuestra historia, acercándonos a nosotros mismos, a conocer de dónde venimos. Aprendimos que evolución no siempre significa a mejor, que precisamente por no ser buenos en nada y ser polifacéticos hemos sobrevivido mejor que otras especies. 
Nos encantó todo, el viaje fue muy completo y volvimos algo más profundos, jeje. 
Os dejo con una canción de Javier Krahe, fortuitamente encontré una canción de él y desde entonces parece que el cuerpo no me pide otra cosa que escucharle y el jueves voy a verle en directo.